Blog de Fady Bujana, coach, autor y conferenciante

¿Ser obediente o ser rebelde? That is the question today…

¿Qué es más fuerte, o mejor, ser obediente o ser rebelde? Quizás la pregunta sea más sencilla de tratar si la analizamos un poco… Para ello se me ocurre utilizar desarrollado en mi libro,  Licencia para Vivir (RBA, Sept.09):

PENSAR + ACTUAR = SER

Empecemos ¿que quieres? ¿pensar como un/a rebelde, actuar como un/a rebelde o ser y sentirte rebelde? Eso es importante porque de tu respuesta a esta pregunta depende el resultado de tu búsqueda…

Muchas personas ven el lado romántico de la rebeldía y empiezan a actuar de forma rebelde para intentar crear cierta imagen de ellas mismas. De la rebeldía admiramos muchas cosas, la libertad, el coraje de ser diferente y vivir acorde a sus propias reglas, el compromiso y la fuerza de entregarse a una causa etc. Lo que olvidamos, a veces, es que actuar como un rebelde no produce rebeldes como los de las películas sino muchas veces… gamberros. ¿Es eso lo que quieres? Be my guest and enjoy it then… Si no tienes una causa válida y unas circunstancias determinadas, es difícil que actuando como uno/a llegues a ser un/a rebelde… A lo sumo irás desestabilizando los demás haciéndote notar donde quiera que vayas, en general de forma poco positiva… Luego uno crece y se cansa de hacer fuerza. Es cuando nos damos cuenta de que hacer y utilizar la fuerza no equivale a ser potente ni tener y actuar desde el poder.

¿Que hay de los que piensan como rebeldes? Son personas que gozan de un cierto grado de libertad intelectual y emocional y que no se conforman con adoptar las ideas preconcebidas de los demás. Cuando les enseñas algo, te escuchan con interés pero mantienen la información en estado de proceso hasta lograr “internalizarla”  a base de análisis personal, experiencia y emoción. A partir de ese momento, tus enseñanzas pasan a ser su sabiduría. Es incluso frecuente que te la acaben devolviendo enseñándote a ti eso mismo que tratabas de enseñarles. Esa forma de rebeldía puede llevar a una vida interior y exterior de extrema riqueza. Pueden parecer personas normales por fuera, hasta obedientes (¡o sacrilegio!) pero nadie las puede someter. Es que ¿quien dijo que insumiso era lo contrario de obediente? De hecho incluso cuando obedecen, esa personas lo hacen con criterio propio y su obediencia se torna un acto de amor, no servilismo (¡otro sacrilegio!)…

- ¿Y si quiero ser rebelde? – ¿Donde y cual es tu causa? – te preguntaría… ¿Has intentado antes resolverla con otra cosa que tus hormonas? Si tienes las respuestas claras a estas preguntas, mi consejo sería que empieces a pensar entonces como un/a rebelde… ¿Quien sabe? Puede que esa nueva forma de pensar te lleve a nuevas formas de actuar y de solucionar tus causas sin ningún tipo de rebeldía física. Si en aquel momento, fueras capaz de tragarte el orgullo (de ser rebelde) y de aplicar tus nuevas fórmulas mezclándolas incluso con algo de amor (incluyendo la obediencia…), merecerás todo mi respeto y admiración.

Ten el espíritu rebelde en todo momento, pero no hagas de ese espíritu tu amo… para ser grande todavía te hará falta una buena dosis de obediencia. So long lonesome rider.

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